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Friday 31 de May

Primavera Sound Barcelona

Parc del Fòrum

Anda que no ha habido películas en la historia del cine en las que una humana se enamora de una robot. Recordamos Metropolis (2007), con esa portada de metal blanco y esas letras que hablaban de amor robótico perdido. Y qué imborrable esa escena donde carne y acero se juntaban para bailar Make Me Feel al amor de los remixes de neón y del skyline de Dubai. Y todos esos sueños de celuloide donde a una androide se le insertaba el chip del geniecillo de Minneapolis antes conocido como Prince, o se enfundaba en Pynk en unos pantalones clitoriadianos como sólo ella o Bowie podrían poseer. Historia del cine… ¿contada por quién? Quizá la cinefilia nunca nos preparó para el momento de bajada de telón, apertura de luces, quitada de caretas (o de carcasas). Ni tampoco para lo de Janelle Monáe en su último disco. Pájaros de metal al margen, ahora que se nos ha caído la venda de los ojos, vemos que las pelis en las que ha aparecido la de Atlanta son tan de carne y hueso como Hidden Figures y Moonlight (que no es poco), y que ya no es un androide. Quiere sentir, ser vulnerable, sangrar. Alter ego de Cindi Mayweather, no más. Ya no hay artificio entre tú y nosotras que nos hable de género, de raza, de nada. Solo carne. La tuya y la nuestra. Pero no te preocupes, hermoso androide: hace tiempo que nos dimos cuenta de que eras demasiado perfecta para ser humana, demasiado real para ser metálica. Sé lo que quieras, Janelle. Pero, escojas la forma que escojas, seas lo que decidas ser… ¿nos harías el honor de ser nuestra mujer?

Dirty Computer (Bad Boy Records, 2018)

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